SIN PRISA PERO SIN PAUSA
El movimiento slow es una alternativa al frenético ritmo de vida occidental, dedicando el tiempo necesario a cada paciente para conseguir excelencia profesional y una relación humana cordial.
LA CLAVE ES LA DEDICACIÓN
Vivimos en un mundo donde la rapidez y la eficacia son símbolo de éxito. En principio puede parecer algo positivo, pero la presión para ser eficaces genera algo que no lo es tanto: el estrés.
No saboreamos la comida, no dedicamos tiempo a apreciar las cosas bien hechas, no apreciamos la música como antes, ni el arte. En otras palabras, no disfrutamos el viaje por estar tan enfocados en llegar a nuestro destino. Esta alta velocidad hace que no seamos plenamente conscientes y nos desconectamos de lo principal, incluso de nosotros mismos.
AÑOS 80 · ITALIA
Slow es un movimiento que propone tomarse el tiempo necesario para producir algo de calidad, disfrutar el proceso y adaptarse al ritmo natural del planeta. Se originó en los años ochenta, en protesta por el establecimiento de un restaurante de comida rápida en una parte histórica de una ciudad italiana.
Este enfoque innovador fue adoptado más tarde por muchos grupos diferentes y se ha implementado en diversos campos, convirtiéndose en toda una filosofía de vida que nos ofrece una alternativa al desenfrenado ritmo occidental — algo que, consideramos, es incompatible con la salud.
